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06.05.2011
En su labor de músico, profesor y diseñador de juegos, John Hunter ha dedicado su vida a ayudar a los niños a comprender su potencial. Tal como dice en la biografía de su sitio web, “Aceptando la realidad de la violencia, (John Hunter) buscaría incorporar caminos para explorar la armonía en varias situaciones. Esta exploración tomaría forma en el marco de un juego, algo que los estudiantes podrían disfrutar. Dentro del espacio informativo del juego, ellos serían desafiados, mejorando también sus habilidades colaborativas y de comunicación”.
En 1978, Hunter dirigió la primera sesión de El Juego de la Paz Mundial, en Richmond Community High School, un juego que ha ido ganando interés a medida que los problemas globales se vuelven más presentes en las realidades locales. Tal como el profesor explica, “El Juego de la Paz Mundial se trata de vivir y trabajar de manera confortable en un espacio desconocido”. El juego hoy se practica alrededor de todo el mundo, en un tablero de 4 niveles, y es el tema del film World Peace and Other 4th-Grade Achievements, que sigue la historia de cómo en 8 semanas, un grupo de niños pasan a convertirse de estudiantes de una escuela pública de un barrio a ciudadanos del mundo.
“El Juego de la Paz Mundial es serio. Te están enseñando algo sobre cómo cuidar el mundo. Miren, el profesor Hunter está haciendo esto porque dice que su época se ha complicado mucho, y está tratando de arreglar ese problema”, comenta un niño en un video que Hunter muestra en su reciente charla en TED. Pidiendo disculpas de manera muy sincera, el profesor les contesta a sus alumnos “Discúlpenme, niños y niñas, pero la verdad es que les hemos dejado un mundo en un estado terrible y triste, y esperamos que ustedes puedan arreglarlo para nosotros, donde quizás este juego pueda ayudarlos a encontrar cómo hacerlo”.
Los principios del juego, antes que tener un afán mecanicista, fomentan soluciones en equipo, con evaluación internalizada, y una búsqueda de resultados en que se aprecia y entienden valores no mesurables. Los participantes del Juego de la Paz Mundial extrapolan acciones y reacciones en múltiples niveles y direcciones a la vez, no son expertos y -a diferencia de lo que debería ocurrir en la realidad- pueden darse el lujo de fallar. Antes que crear especialistas en temas de geopolítica, se busca que los chicos puedan elaborar respuestas ante problemas importantes o sensibles, como el dar condolencias a los padres de los soldados -las figuritas de plástico en el tablero- que fallecen en los conflictos de un mundo de juego. En una sesión que dirigió el verano pasado, cuenta Hunter, le entregaron -por sugerencia de uno de sus jóvenes jugadores- una de estas cartas de condolencia a una mamá que estaba en la sala de clases. “Leyó una oración. Leyó dos oraciones. A la tercera ya estaba llorando. Yo estaba llorando. Todos entendieron que cuando perdemos a alguien los ganadores no están regocijándose. Todos perdemos, y fue un hecho sorprendente con un sorprendente entendimiento”>>
(Via Ted.com)
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